El tercer domingo de Adviento es llamado “domingo de gaudete”, o de la alegrÃa, por la primera palabra del introito de la Misa: Gaudete, es decir, regocÃjense.
En esta fecha se permite la vestimenta color rosa como signo de gozo, y la Iglesia invita a los fieles a alegrarse porque ya está cerca el Señor. En la Corona de Adviento se enciende la tercera llama, la vela rosada.
Evangelio: Lucas 3,10-18
10La gente le preguntaba: «Pues ¿qué debemos hacer?»
11Y él les respondÃa: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo.»
12Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?»
13El les dijo: «No exijáis más de lo que os está fijado.»
14Preguntáronle también unos soldados: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?» El les dijo: «No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada.»
15Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no serÃa él el Cristo;
16respondió Juan a todos, diciendo: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará en EspÃritu Santo y fuego.
17En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.»
18Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva.
Domingos de “gaudete” y “laudete”
Hay dos domingos en el año que se permite usar el color rosa en la vestimenta y estos son el cuarto domingo de Cuaresma (laetare) y el tercer domingo de Adviento (gaudete) porque en medio de la “espera”, se recuerda que ya está próxima la alegrÃa de la Pascua o de la Navidad, respectivamente.
En la corona de Adviento también se suele encender una vela rosada.
Fuente: Aciprensa
✨ ¿Nació Jesús el 25 de diciembre?
La confusión acerca del origen de la Navidad parte de la dificultad para precisar cuándo comenzó a celebrarse esta fiesta tal como hoy la conocemos.
No conocemos la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo, pero es seguro que vino al mundo entre finales del reinado de Herodes el Grande, rey de Judea, y la muerte de éste, acaecida en lo que hoy designamos el año 4 a.C. Siglos después de la muerte de Jesucristo, diferentes fechas, que van de abril a diciembre, se propusieron para celebrar su nacimiento. El 6 de enero, dÃa en que algunas comunidades creen que Jesucristo fue bautizado, se celebraba como el dÃa de Navidad, y todavÃa hay grupos cristianos ortodoxos que conmemoran esa fecha.
A mediados del siglo IV, en el Imperio Romano de Occidente se adoptó el 25 de diciembre como el dÃa del nacimiento de Jesucristo; esta fecha confirmaba la que hacÃa dos siglos habÃan señalado los cristianos romanos como su más solemne celebración.
A finales del siglo IV, los lÃderes cristianos de Roma determinaron que debÃa ser observada la Fiesta de EpifanÃa, un periodo de 12 dÃas desde el 25 de diciembre al 6 de enero.
Con el tiempo, los cristianos de casi todas partes aceptaron el 25 de diciembre como el dÃa de Navidad; esta fecha casi coincide con las celebraciones del solsticio de invierno, el Yule y las Saturnales. También existe un festival judÃo, la consagración del templo o Hanuka, que se lleva a cabo a mediados de diciembre.
El dies natalis
Al parecer los primeros cristianos no celebraban su cumpleaños (cf., por ej., OrÃgenes, PG XII, 495), por lo contrario celebraban su dies natalis, el dÃa de su entrada en la patria definitiva (por ej., Martirio de Policarpo 18,3), como participación en la salvación obrada por Jesús al vencer a la muerte con su pasión gloriosa. Recuerdan con precisión el dÃa de la glorificación de Jesús, el 14/15 de Nisán, pero no la fecha de su nacimiento, de la que nada nos dicen los datos evangélicos.
Hasta el siglo III no tenemos noticias sobre la fecha del nacimiento de Jesús. Los primeros testimonios de Padres y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas.
El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221.
La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354 (MGH, IX,I, 13-196): VIII kal. Ian. natus Christus in Betleem Iudeae (“el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea”).
A partir del siglo IV los testimonios de este dÃa como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero.
Una explicación bastante difundida
Una explicación bastante difundida es que los cristianos optaron por dÃa porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma eldies natalis Solis invicti, el dÃa del nacimiento del Sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año. Esta explicación se apoya en que la liturgia de Navidad y los Padres de la época establecen un paralelismo entre el nacimiento de Jesucristo y expresiones bÃblicas como «sol de justicia» (Ma 4,2) y «luz del mundo» (Jn 1,4ss.).
Sin embargo, no hay pruebas de que esto fuera asà y parece difÃcil imaginarse que los cristianos de aquel entonces quisieran adaptar fiestas paganas al calendario litúrgico, especialmente cuando acababan de experimentar la persecución.
Hay pruebas del Este griego y del Oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III.
Otra explicación más plausible
Otra explicación más plausible hace depender la fecha del nacimiento de Jesús de la fecha de su encarnación, que a su vez se relacionaba con la fecha de su muerte. En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que “nuestro Señor fue concebido el 8 de las kalendas de Abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el dÃa de la pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo dÃa que murió” (B. Botte, Les Origenes de la Noël et de l’Epiphanie, Louvain 1932, l. 230-33).
En la tradición oriental, apoyándose en otro calendario, la pasión y la encarnación del Señor se celebraban el 6 de abril, fecha que concuerda con la celebración de la Navidad el 6 de enero. La relación entre pasión y encarnación es una idea que está en consonancia con la mentalidad antigua y medieval, que admiraba la perfección del universo como un todo, donde las grandes intervenciones de Dios estaban vinculadas entre sÃ.
Se trata de una concepción que también encuentra sus raÃces en el judaÃsmo, donde creación y salvación se relacionaban con el mes de Nisán. El arte cristiano ha reflejado esta misma idea a lo largo de la historia al pintar en la Anunciación de la Virgen al niño Jesús descendiendo del cielo con una cruz. Asà pues, es posible que los cristianos vincularan la redención obrada por Cristo con su concepción, y ésta determinara la fecha del nacimiento.
“Lo más decisivo fue la relación existente entre la creación y la cruz, entre la creación y la concepción de Cristo” (J. Ratzinger, El espÃritu de la liturgia, 131).
Fuente: Catholic link
Me pidieron una explicación formal ante esta imagen que a muchos católicos, incluso formados, ha hecho caer en algunas ambigüedades. Esto es lo que les puedo decir para que den una respuesta a este tipo de imágenes.
"La falacia informal del falso dilema involucra una situación en la que se presentan dos puntos de vista como las únicas opciones posibles, cuando en realidad existen una o más opciones alternativas que no han sido consideradas.
Un falso dilema no tiene por qué estar necesariamente limitado a dos alternativas, pudiendo involucrar tres o más, pero en todo caso se caracteriza por omitir alternativas razonables sin argumentar esa exclusión, sea esta deliberada o accidental."
(FUENTE: WIKIPEDIA)
Como vemos, hermanos, esta imagen presenta una falacia de falsa dicotomÃa o falso dilema. En este caso, se trata de una visión maniquea que comúnmente tienen los fundamentalistas en el tema de las imágenes sagradas, contraponiendo dos realidades que no están en conflicto: por un lado, el vestir la imagen de un santo, y por otra, darle vestido a un niño desamparado.
Hay dos cosas a tener en cuenta: la primera, que en ningún momento la caridad depende de una fecha u ocasión especial, sino que es la virtud que le da autenticidad a la vida cristiana. El cristiano debe ser caritativo todos los dÃas de su vida hasta que se muera porque es lo natural a su ser. Por lo tanto, los detalles de devoción como el vestir una imagen en ningún momento condicionan o truncan la caridad, porque tanto es necesario el dar, compartir, auxiliar, brindar ayuda y solidaridad al desamparado, como el seguir alimentando la espiritualidad, con detalles espirituales y materiales, para que esa comunión de vida con Dios siga alentando y fortaleciendo la comunión de vida con el prójimo, que nos arde en deseos de compasión y de ayuda en bien de quienes no pueden abrir su corazón al Señor mientras siga habiendo carencias que les impidan una vida digna y una disposición generosa a la voluntad divina.
Es muy tonta la idea de que cuando el cristiano se dispone a hacer caridad, pone su prioridad en cosas secundarias , como el vestir una imagen del niño Jesús. Porque eso lo hace sólo una vez al año, o de manera ocasional, mientras que el ayudar a las personas pobres se hace siempre y de manera continua en las parroquias, en los grupos, en la acción pastoral, y a través muchas personas de fe con buena voluntad que tienen imágenes muy bonitas y bien vestidas.
En segundo lugar, este tipo de ideas se filtran en la comunidad eclesial por culpa de cristianos malformados y malinformados, que se dejan llevar por la sensibilidad romanticoide que se impone en muchas cosas a la razón y que caracteriza esta época que busca cualquier pretexto para cuestionar el ser y el hacer de las instituciones, y primeramente de la Iglesia, valiéndose de imágenes amarillistas que hagan que la persona común arda en ira contra algo que no tiene lógica ni razón de ser, contraponiendo realidades con juegos de palabras que no tienen secuencia lógica, pero que ante la falta de raciocinio y criterio moral, provoca juicios temerarios y sentimientos contrarios de forma irracional.
No podemos caer ante estas ideas sin lógica alguna, pretendiendo ser parte de un colectivo que exige actitudes más justas y coherentes, pero con injusticia e incoherencia contra la Iglesia, como en este caso que mencionamos. Estoy seguro al cien por ciento que ni la persona que publicó esta imagen ni la gente que cae en esta clase de engaños sensacionalistas, nunca ha sido ni será más caritativa que lo que la Iglesia Católica es y será en todas las épocas de la Historia.
