El reino de Dios abarca toda la vida de los hombres
mayo 13, 2022
✨ Abarca la vida entera de los hombres
Una de las deformaciones más extendidas entre los cristianos ha sido la de considerar el reino de Dios como una realidad puramente interior y espiritual. El reino de Dios queda confundido con el reino de la gracia interior. Dios reina en la intimidad del alma humana, en el corazón de las personas.
Durante muchos siglos ha influido en los cristianos la interpretación que de Lucas 17, 21 han dado muchos Padres y también Lutero: «El reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: Vedlo aquí o allá, porque el reino de Dios ya está dentro de vosotros». Según esta interpretación, el reino de Dios pertenece únicamente al mundo interior del hombre. «El reino se interpreta en esta perspectiva como don que Dios ofrece a cada uno de los hombres; es la riqueza interior que plenifica al individuo, haciendo que descubra el sentido de su vida, el valor infinito de su alma, la presencia de un amor de Dios que le cobija como Padre y la exigencia de una fraternidad interhumana entendida de manera predominantemente intimista y sentimental» (X. Pikaza).
Naturalmente, la conversión al reino de Dios implica una vida interior, pero el mensaje de Jesús nos invita no a la interioridad, sino a una decisión que compromete a toda la persona. En el reino de Dios no se entra por la intensificación de nuestra experiencia espiritual o por un esfuerzo de elevación interior hacia lo divino. Entramos en el reino de Dios en la medida en que somos capaces de adherirnos prácticamente al proceso de liberación y salvación integral que Dios ha iniciado ya desde ahora, a partir de Jesucristo.
No hemos entendido el mensaje de Jesús si todavía vivimos en dos campos distintos y sin punto de contacto alguno entre sí: el mundo interior, de la gracia, la oración y el encuentro con Dios, y la realidad diaria de nuestra vida inmersa en un contexto social, cultural, político. «Es evidente que el reino de Dios, al contrario de lo que muchos cristianos piensan, no significa algo puramente espiritual o fuera de este mundo. Es la totalidad de este mundo material, espiritual y humano, ahora introducido en el orden de Dios. Si así no fuera, ¿cómo podría Cristo haber entusiasmado a las masas?»


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