No se confunde con ningún modelo de sociedad
mayo 15, 2022
✨ No se confunde con ningún modelo de sociedad
A lo largo de los siglos ha surgido con frecuencia a tentación de identificar el reino de Dios con una determinada situación religiosa o política considerada como un ideal absoluto. Se trata de una falsa manipulación del mensaje de Jesús en la que se olvida el carácter escatológico y trascendente del reino de Dios y se pretende absolutizar una determinada situación histórica, siempre pasajera y siempre necesitada de conversión.
Así escribe H. Küng: «Todas estas falsas identificaciones no tienen en cuenta que se trata del futuro de Dios, del reino de Dios. El reinado de Dios no ha sido ni la Iglesia masivamente institucionalizada del catolicismo medieval y contrarreforrnista, ni la teocracia ginebrina de Calvino, ni el reino apocalíptico de algunos fanáticos apocalíptico-subversivos, como Tomás Münzer. Tampoco ha sido el reinado presente de la moralidad y la cultura burguesa perfecta, como pensaban el idealismo y el liberalismo teológico, y muchísimo menos el imperio político milenario, asentado en la ideología del pueblo y de la raza, propugnado por el nacional-socialismo. Tampoco es, en fin, el reinado sin clases del hombre nuevo, tal como hasta ahora se ha esforzado en realizarlo el comunismo».
El reino de Dios no se identifica con ningún logro histórico. Donde actúa Dios siempre hay esperanza de un futuro mejor y exigencia constante de cambio y conversión. La intervención de Dios siempre pone un signo de interrogación a todos los logros, esquemas, estructuras y modelos vigentes. Donde Dios empieza a reinar, el hombre no se encuentra todavía realizado, sigue buscando lo imposible, camina abiertamente hacia un futuro mejor.


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