Los milagros de Jesús en Marcos
mayo 26, 2022
✨ Los milagros de Jesús en Marcos
Marcos ha recogido en su evangelio un conjunto notable de relatos sobre milagros de Jesús, ordenándolos y estructurándolos según sus intenciones teológicas.
• Los milagros, proclamación del evangelio. Marcos ha sido probablemente el primer escritor cristiano que ha presentado la buena noticia de Jesús según un esquema narrativo.
Ha titulado su pequeño escrito con la palabra «evangelio» (1, 1), expresión técnica empleada en la comunidad cristiana para designar el anuncio oral de Cristo. Marcos, pues, en su escrito quiere ofrecernos la buena noticia de la que es portador y, al mismo tiempo, contenido, Jesús el Cristo, el Hijo de Dios.
Desde esa perspectiva, Marcos nos presenta los milagros como proclamación de la buena noticia del Cristo, Hijo de Dios, portador de salvación, salud, liberación para los hombres.
• Los milagros, revelación progresiva de la mesianidad de Jesús.
Los milagros tienen en Marcos una clara intención cristológica. En ellos Jesús se va revelando como Hijo de Dios (3, 11; 5, 7), el Santo de Dios (1, 24), el Hijo del Hombre (2, 10), el Señor (5, 19; 7, 28), etc.
Sin embargo, Marcos que nos va describiendo la revelación progresiva de la mesianidad de Jesús, nos presenta los milagros como epifanías ocultas, es decir, hechos en los que Jesús se revela como Cristo, Hijo de Dios, pero de manera velada y oculta. Así podemos observar:
a) Jesús da una orden de silencio para que no se pregonen sus milagros, bien a los demonios (1, 25. 34; 3, 12), bien a los curados (1, 44; 5, 43; 7, 3). Pero el mismo Marcos nos dice que Jesús no puede permanecer oculto pues sus órdenes son desobedecidas (1, 44-45) y cuanto más insiste en el silencio más se le proclama (7, 36). b) Por otra parte, Marcos nos recuerda la incomprensión de los discípulos (6, 52; 8, 17-21) aunque llegarán a una confesión (8, 29).
• Los milagros al servicio de la fe. Los milagros de curación de ciegos y sordos sirven en Marcos para expresar la apertura de los discípulos a la fe en el Mesías Jesús. La apertura de los ojos del ciego y de los oídos del sordo indican que ha llegado «el día del Señor» (Is 29, 18; 35, 5 etc.), pero al mismo tiempo nos indican la apertura del corazón de los discípulos a la fe en la mesianidad de Jesús. Es particularmente esclarecedor el relato de la curación progresiva del ciego de Betsaida (8, 22-26) que nos recuerda el progresivo despertar a la fe de los discípulos y que prepara la confesión de Pedro en Cesarea de Filipo (8, 27-30).
Cristo se nos presenta así como fuente verdadera de iluminación e inteligencia. Se nos narra en Marcos lo que decía Pablo: «El mismo Dios que dijo: “Del seno de las tinieblas brille la luz” ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo» (2 Co 4, 6).
• Presentación de los milagros en Marcos.
Resulta esclarecedor el observar cómo agrupa Marcos los milagros y cómo los presenta dentro de toda la estructura de su evangelio.
▪️ Primer grupo de milagros (1, 21-45).
Se trata de una primera agrupación de milagros que realiza Jesús casi inmediatamente después del bautismo (1, 9-11). El Espíritu desciende sobre él y, Jesús, lleno de la fuerza y del poder salvador del Espíritu de Dios va expulsando a Satán y las fuerzas del mal. No es casual el que Marcos nos presente como primer milagro de Jesús la expulsión del demonio, de un poseso, en la sinagoga de Cafarnaún (1, 21-27). Según Marcos, la autoridad mesiánica de Jesús se manifiesta en esta lucha contra el poder de Satán: «Todos quedaron pasmados y se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto? Una doctrina nueva expuesta con autoridad: Manda a los espíritus inmundos y le obedecen» (1, 27).
▪️ Segundo grupo de milagros (2, 1-3, 6).
Se trata de un conjunto de milagros insertos en una sección en la que se nos describe a Jesús en conflicto con los judíos. No se trata de incidentes o disputas ocasionales sino de un conflicto que culminará en la cruz. Esta sección termina apuntando hacia la muerte de Jesús (3, 6).
En este conflicto que ya comienza, los milagros destacan el carácter salvífico de la intervención de Jesús. El tiene poder para liberar al hombre del pecado (2, 10), y para «salvar una vida» y hacer el bien por encima de las prescripciones del sábado. (3, 1-6). El conflicto entre Jesús y los judíos terminará en la cruz, pero en medio de esta lucha, Cristo es Salvador.
▪️ Tercer grupo de milagros (4, 35-5, 43).
Estos milagros tienen un carácter marcadamente prodigioso (calma de la tempestad, endemoniado de Gerasa, curación de la hemorroisa, resurrección de la hija de Jairo). Estos milagros vienen después de las parábolas del reino y son manifestaciones del secreto del reino a sus discípulos. Al final de esta sección, Jesús envía delante de sí a los doce, que predican la conversión y expulsan los demonios (6, 12-13). De esta manera, el área del conflicto se amplía y el reino de salvación se extiende.
▪️ Cuarto grupo de milagros (6, 30-8, 30).
Se trata de los milagros incluidos en la llamada «sección de los panes» que termina con la curación del ciego de Betsaida y la confesión de Pedro en Cesárea de Filipo.
Esta sección está dividida en dos ciclos paralelos que comienzan con los relatos de la multiplicación de los panes (6, 30-44 y 8, 1-9). Se trata de dos milagros en los que los discípulos debían haber reconocido quién es Jesús, pero no lo han hecho. Los discípulos no comprenden el sentido de los signos que Jesús realiza. Jesús abre los oídos a un sordo y los ojos a un ciego, pero los discípulos no entienden nada: «¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís?» (8, 18).
Esta incomprensión de los discípulos quedará superada en la confesión de Pedro en Cesárea de Filipo (8, 27-30), relato que viene precedido y preparado por una narración estructuralmente idéntica, en la que se nos describe la iluminación progresiva del ciego de Betsaida (8, 22-26). Este relato prepara simbólicamente la confesión de Pedro cuyos ojos se abren a la fe en Cesárea de Filipo.
La curación del ciego de Jericó (10, 46-52). Este relato lo encentramos al final de la sección 8, 27-10, 52 en la que Marcos presenta el «camino» del Hijo del Hombre hacia la cruz, que es el camino que debe seguir todo discípulo de Jesús, a pesar de las incomprensiones que esto provoca. Marcos ha querido ver, sin duda, en el ciego de Jericó la imagen del discípulo que termina por abrir sus ojos a la fe para seguirle. «Recobró la vista y le seguía por el camino» (10, 52).


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